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domingo, 24 de marzo de 2013

BOLIVIA PRESIDENCIAL


Últimamente estamos acostumbrados a ver muchos golpes de estado, sobre todo, en países africanos y árabes. Sin embargo, Bolivia es el país que más presidentes ha tenido a lo largo de la historia. Algunos de ellos, ni siquiera duraron cinco días en el poder. El primero de ellos fue Simón Bolívar, que duró 5 meses (6 de agosto de 1825 – 29 de diciembre de 1825). En 1841, hubo hasta 4 presidentes -Sebastián Ágreda, Mariano Enrique Calvo Cuellar, José Ballivián y Segurola y Eusebio Guilarte Vera- y uno de ellos tan sólo duró tres días. Por tanto, respecto a golpes de estado, Bolivia es el país más conflictivo, o lo era.

Hoy, parece que con Evo Morales, además de hacer que Bolivia suene más en los medios de comunicación europeos -por los motivos que sean, buenos o malos- ha conseguido mantenerse en el poder desde el 2006, siendo reelegido en 2010. Lo cual es sorprendente, ya que es el primer presidente nativo de la historia boliviana y, a la vez, el que más tiempo lleva presidiendo el país andino. Además, Morales es el  tercer mandatario boliviano en la historia de la República elegido por mayoría absoluta -el primero fue Hernán Siles Zuazo en 1956 y el segundo fue Víctor Paz Estenssoro en 1960- con el 54% de los votos.

Estos dos hechos -los golpes de estado y Morales- marcan la historia de Bolivia en el sentido de que contienen una serie interminable de sacrificios, renunciamientos y sublevaciones que revelan, nítidamente, el predominio y la pujanza de la sangre kolla, aymara, quechua, tupi-guaraní y chapaca en el conjunto de la población, que jamás quiso resignarse a la injusta dominación ibérica o extranjera, iniciada por la fuerza de las armas y continuada después por el rigor de la violencia y la crueldad.

A pesar de la estabilidad que existe hoy en Bolivia, Evo Morales derrotó (ANDINA, 02.07.2012) tres golpes de estado en los primeros cuatro años. Además, el presidente aymara, anunció que detrás de la huelga policial había un plan de la derecha boliviana para acabar con su gobierno. Puede que algún día podamos ver otro nuevo golpe de estado en Bolivia, concretamente el número 86, sin embargo, hoy en día parece que la situación se ha normalizado, ya se sabe, después de la tormenta siempre llega la calma, aunque también puede pasar lo contrario.

sábado, 23 de marzo de 2013

FÚTBOL COMO DISTRACCIÓN


Cuando el Imperio Romano estaba como Bankia, es decir, tambaleándose, los emperadores convocaban el deporte nacional, el famoso circo romano, como medida de distracción. Los gladiadores se batían a muerte en el Coliseo para entretener a la plebe.  Mientras el pueblo se distraía anhelando el golpe final, cada día que pasaba restaba vida al Imperio. Además, los romanos recibían el pan de cada día, literalmente.

Hoy en día el fútbol está logrando este efecto evasivo de forma indirecta ya que obviamente los políticos no lo convocan, faltaría más. Los gladiadores Messi y Cristiano distraen a la ciudadanía, y mientras ganamos la Eurocopa y vemos el Clásico, nadie piensa en lo mal que estamos y, por supuesto, el pan lo tenemos que pagar cada vez más caro.

Como amante de este deporte he de decir que está bien que los españoles lo disfrutemos, nos unamos de vez en cuando como un país y luzcamos nuestra bandera sin dobles connotaciones. Pero debemos unirnos por otros motivos, no por el fútbol, sino para salir a flote de esta situación. Visto lo visto, parece que es la única forma de que los españolitos unamos nuestras fuerzas y nos olvidemos de la crisis, pero si a la ciudadanía le viene bien el fútbol como medida evasiva, imaginaros a los políticos que se quedan en un segundo plano y su presión disminuye.

Ya lo dijo Vicente del Bosque el día 15 de julio: “La Eurocopa no puede aliviar la crisis”. Muy bien, dudo que desde su posición note un drástico cambio en su vida pero también expresó que “nos hicimos ricos, de pobres que éramos, demasiado rápido”, afirmación de la que estoy completamente de acuerdo. Pero el porqué de esta situación no viene a cuento en esta entrada, lo que si viene a cuento es que debemos evadirnos porque es necesario y si el fútbol es una manera para lograrlo, olé, pero también tenemos que ser conscientes de los problemas y ser capaces a unirnos para salir adelante.

Los futbolistas de élite tienen la vida resuelta en un año, nosotros no, por lo que ganen o pierdan a nosotros no nos afectará mas que a la euforia del momento, cuando ellos serán más ricos y nosotros algo más pobres ya que las celebraciones de esta índole, ya se sabe, suponen su gasto extraordinario. Pero como ni todo es blanco ni todo es negro tenemos que disfrutar del deporte rey y de todas las ofertas de ocio que estén a nuestra disposición, teniendo siempre en cuenta que nos vamos a Piqué.

viernes, 22 de marzo de 2013

DURACIÓN PUBLICITARIA


¿Cuántas veces nos hemos quejado de la duración de los anuncios de televisión? Como espectador me molestan mucho, es lógico y normal. Sin embargo, todos queremos consumir un buen programa, una buena información o una buena serie y eso alguien tiene que pagarlo. Como periodista estoy completamente a favor de la publicidad y de su larga duración, cuanto más dinero ingresen los medios más facilidades de empleo tenemos o no, pero al menos podremos ver algo de calidad. Poca, pero algo es algo, peor lo tienen en Italia. El tándem publicidad y medios de comunicación es tan importante como el de políticos y periodistas.
 
Sin embargo, la larga duración publicitaria sólo favorece a los medios. Los espectadores, obviamente están en contra pero, lo que resulta más sorprendente, es que los propios anunciantes también lo estén. En la Ley Audiovisual el límite de proyección de anuncios es de 20 minutos por cada hora de emisión, contando la autopromoción. De esta forma, la mitad del tiempo que vemos la televisión estamos consumiendo publicidad.

Según El Mundo (2-09-2009), la Asociación Española de Anunciantes (AEA) pedía que el Consejo de Estado, en el anteproyecto de la Ley Audiovisual, limitara el tiempo permitido de publicidad en televisión. Esto se debe a que el exceso de anuncios pierde la efectividad de los mismos. Ya que, según este periódico, en 1991, de cada 100 spots emitidos no se veía el 2,5%, mientras que en 2007 la cifra se había aumentado en torno al 60%, es decir, de cada 100 anuncios sólo se veía uno.

Las empresas anunciantes afirmaban que “la saturación publicitaria con bloques de larga duración impide el normal disfrute de cualquier programa, estos se alargan innecesariamente y, en algunos casos, se llega a extremos en los que para ver los últimos minutos de una película o serie el espectador tiene que soportar bloques de 20 minutos. Esta situación tiene como consecuencia un rechazo al medio, y un rechazo al anunciante que financia dicho medio”.

Por tanto, los consumidores y anunciantes han conseguido que el medio se vaya a paseo, gracias al excesivo abuso publicitario. Cuando hay anuncios los espectadores no prestamos atención, y en muchas ocasiones aprovechamos para hacer otras cosas. Pero es totalmente normal, lo que no es normal es el sistema que aplican los medios. Siempre es bueno saber que algo en su justa medida es beneficios pero que si sobrepasa, puedes perder todo aquello que pretendías conseguir.

jueves, 21 de marzo de 2013

QUÉ BUENO ES EL MIEDO PARA ALGUNOS



Sigmund Freud lo tenía claro: “el miedo es un sufrimiento que produce la espera de un mal”. En los tiempos que corren, con una crisis que se pude equiparar a la de 1929, el miedo se apodera de aquellos a los cuales los políticos llaman ciudadanía. En este sentido, la gente tiene miedo a consumir y no recuperar su dinero. ¿La solución? Ahorrar y vender cuanto más mejor. Pero, ¿por qué existe ese miedo? Los políticos y los medios de comunicación tienen gran parte de esa culpa.

Para los políticos, el miedo de la población es tan beneficioso como el fútbol. Uno crea su dinero y el otro entretiene a la plebe, bueno, a la ciudadanía. En una crisis, los políticos pueden especular y dirigir al comercio a su antojo, y más, a los ciudadanos, quienes están temblando por su futuro y su bienestar. El negro y el colchón se consolidan como por si acasos. Si la gente no compra porque piensan que pueden perder todo su dinero, el comercio no se beneficia. La compra y la venta de productos favorecen al enriquecimiento del país. Los políticos y banqueros se relamen ante una crisis económica, ya que ellos son los únicos que sacan provecho real.

Gran parte de la culpa del sentimiento de ahorro lo tienen los medios de comunicación, quienes han creado una alarma social inaceptable, al convencer a la masa que no se puede gastar ni un duro. ¿Cómo salir de la crisis si no se fomenta al pequeño y mediano comercio? Es imposible. Si yo vendo fruta y nadie la compra, yo no podré ir a la carnicería a por un filete de ternera, porque no tendré dinero para ello; o bien, porque lo querré ahorrar. Así no pueden funcionar las cosas. Eso sí, las terracitas, señores, están a tope. Curioso. Crisis? What crisis? pienso yo a veces.

Hay personas que meten miedo con el objetivo de ganar y ganar a través de la compraventa de bonos y de deuda pública. No podemos tirar la casa por la ventana, hay que comprar con cabeza pero no podemos ahorrar hasta puntos extremos y, ni mucho menos creernos todo aquello que los medios de comunicación y políticos dicen. Porque, justamente es lo que ellos quieren, que nos acojonemos. Un ejemplo sobre la aplicación del miedo en la sociedad es el caso de la Gripe A, una gripe como otra cualquiera con la que se consiguieron recaudaciones estratosféricas. Pero este tema lo dejo para otro día.

Yo no soy economista, ni day trader, ni gurú económico y, seguramente me equivoque en muchas cosas. Pero, amigos y amigas, si nos acojonamos, sólo vamos a beneficiar a unos pocos. ¡Cuidado! La prudencia es una cosa y el miedo otra.

miércoles, 20 de marzo de 2013

EN BOLONIA NO TIENEN PLAN


En España todo el mundo sabe -más o menos- lo que es el plan Bolonia. Sin embargo, en Italia no tienen ni idea de lo que es. ¿Por qué? Básicamente porque no existe. Curiosamente, este plan de estudios universitario que lleva el nombre de una de las ciudades universitarias más famosas de Italia, no está implantado en este país. Sí, es verdad, supuestamente es un plan europeo, que se firmó en 1999 por muchos miembros de la UE, incluido Turquía; sin embargo, cuando entras en una clase de una universidad italiana, te das cuenta de que no se lleva a cabo.

Puedo hablar sobre el plan Bolonia de dos formas. Una, sobre la eficacia que puede tener de cara a realizar el trabajo y otra, sobre cuestiones financieras. Pertenezco a la primera generación de este plan de estudios universitario de España. Año 2008. Universidad Carlos III de Madrid. Grado en Periodismo, sí Grado. Las horas de clase son ridículas y se tarda un año menos en acabar la carrera; sin embargo, a la hora de trabajar, he de decir que me ha favorecido mucho. ¿Por qué? Una cosa es estudiar la teoría y, otra muy distinta, es estudiar la teoría y aplicarla en la práctica. Se nota. Las prácticas realizadas día a día en la universidad me han servido para desenvolverme perfectamente en una redacción. En este sentido olé.

Ahora bien, tras la II Guerra Mundial, era necesario formar a muchos trabajadores cualificados, debido a las demandas del tejido productivo. En la actualidad, la demanda laboral ha cambiado totalmente. Existe una sobrecualificación y el mercado laboral ya no requiere tanta cantidad de especialistas. Hoy en día, lo que se pide, en muchos casos, son trabajos que requieren baja o nula cualificación. La prueba fehaciente es el incremento de reponedores, camareros, dependientes o limpiadores que hemos experimentado en los últimos años. 

Así pues, las universidades se han visto obligadas a reconvertirse según las nuevas demandas productivas. De esta manera, se ha producido la vinculación de financiaciones públicas y privadas. Es decir, en la actualidad, el Estado invierte solamente en aquello que las empresas han mostrado mayor interés. Las áreas que resultan indiferentes para el tejido productivo -como el periodismo, la filosofía, la comunicación audiovisual, la psicología o, generalizando, las ciencias puras- cada día reciben menos ayudas. Parte de culpa lo tiene el plan Bolonia y las nuevas normativas de educación. Pero...¿qué es más barato: un parche o un neumático nuevo?

martes, 19 de marzo de 2013

CALENTANDO MOTORES


Miles de periodistas españoles terminan sus estudios y se hacen la siguiente pregunta. ¿Y ahora qué hago? Esta situación se puede extrapolar a otros ámbitos profesionales. El momento por el que estamos pasando en España está poniendo en evidencia a nuestra sociedad, a nuestra economía y, por supuesto, a nuestra política. La banca y la política, la política y la banca. Uno se pone al servicio del otro a costa de los derechos de los ciudadanos y el otro refleja en el uno, una crisis de la que hoy en día no se puede salir.

En toda situación precaria, sea guerra, terrorismo o crisis, los ciudadanos entramos en un estado de shock. Y es en este punto cuando los medios de comunicación se convierten en los elementos más importantes para el desarrollo y futuro de cualquier país. Aquellas personas que crean que los medios no son importantes, deberán pararse a pensar qué situaciones han provocado en el pasado. Por ejemplo, el ascenso de Hitler al poder y la creación de la dictadura más sangrienta que se recuerda.

El buen periodismo es un pilar básico en una sociedad, y digo buen periodismo porque el que las grandes empresas practican no lo es. Los grandes medios de masas -no de información- son capaces de crear alarma social, de hacer creer al ciudadano cosas que no existen, de manipular al individuo según sus intereses o de desinformar hasta tal punto que puedan crear vinculaciones inaceptables. Por tanto, el buen periodismo no es el que maximiza beneficios, es el que ofrece información veraz y rigurosa.

La profesión periodística está -gracias a las grandes empresas mediáticas- en su peor momento. Hoy en día parece que el periodismo sólo crea desconfianza, que no tiene un peso importante en la sociedad y que no sirve para nada. Sin embargo, todo esto debería ser al revés. ¿Dónde está John Reed, Ryszard Kapuscinski, Tiziano Terzani o Indro Montanelli? Grandes entre los grandes que siempre velaron por la verdad más verdadera, por la exhaustiva contrastación de las fuentes y por la argumentación de su subjetividad. Y digo subjetividad, porque todo aquel que diga que es objetivo es un hipócrita. 

Tersani expresó -bajo mi punto de vista- de forma magistral lo siguiente: "Debo decir con toda sinceridad que siempre he despreciado a los anglosajones que afirmaban ser objetivos. ¡Pamplinas! Yo no he dicho nunca que soy un periodista objetivo porque no lo soy. Porque nadie lo es, y los que afirman serlo son falsos e hipócritas. ¿Cómo puedes ser objetivo? No lo eres nunca. Porque, como nos enseña Kurosawa en la película Rashomon, la misma historia vista por seis personas distintas son seis historias distintas. Porque la manera en que miras un episodio, los detalles en los que te fijas, los olores que percibes son tu elección personal, que influye muchísimo en tu juicio" (SERRANO, 2012: 87).