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viernes, 4 de abril de 2014

JAMES HUNT, EL PRIMER PLAYBOY DE LA FÓRMULA 1



1976. Gran Premio de Fórmula 1 de Japón. El último de la temporada. El austriaco Niki Lauda lleva 3 puntos de ventaja sobre el británico James Hunt. Al final, Lauda se retira por las condiciones meteorológicas que meses antes le propiciaron un tremendo accidente. James Hunt acaba tercero y se hace con el campeonato mundial.

No ha habido nadie que haya representado tan bien el arquetipo de piloto playboy como Hunt, de hecho aún la gente se pregunta cómo un hombre, cuyo entrenamiento estaba compuesto por, según sus propias palabras, ‘champán, Marlboros y sexo’, podía haber ganado un campeonato mundial. Pero así fue, lo consiguió.

Sin embargo, como pueden suponer, no fue el campeonato mundial del 76 el que le hizo famoso. Más allá de sus méritos deportivos, fue su tempestuoso carácter lo que le convirtió en un símbolo de la historia del motor. Un icono que, tras más de 20 años de su muerte, prevalece por muchos motivos.

El 24 de octubre de 1976, cuando James Hunt consiguió el campeonato mundial de Fórmula 1 en Japón fue entrevistado en directo por la cadena británica BBC. El padre y varios miembros de su familia se encontraban junto a él en el plató londinense y miles de británicos, quienes habían descubierto al automovilismo gracias a él, permanecían atentos a los televisores.

Antes de terminar la corta pero fructífera entrevista, el periodista Dickie Davies le preguntó sobre qué iba a hacer al terminar el programa. Hunt contestó sin darle tiempo al presentador: ‘voy a emborracharme’. A nadie le pareció extraño. Los hábitos de Hunt eran de sobra conocidos por todos, no escondía su mala o buena vida –depende de cómo se vea– ante ningún medio de comunicación, ante nadie.

Las dos semanas previas al último y decisivo Gran Premio de Japón, Hunt se preparó a base de alcohol, marihuana y cocaína mientras se acostaba con 33 azafatas de vuelo de la British Airways en su espectacular habitación del Hotel Hilton de Tokio. Su historia es tal que, el actor y director de cine, Ron Howard, plasmó en su película Rush (2013), parte de sus hábitos durante el campeonato de automovilismo de 1976.


James Simon Wallis Hunt, nació el 29 de agosto de 1947 en Belmont, Inglaterra, en el seno de una familia acomodada. El interés de Hunt por el automovilismo se hizo más real cuando, el día del decimoctavo cumpleaños, asistió como regalo a un Gran Premio de Silverstone. A partir de ese momento, Hunt supo que su sueño era ganar un campeonato mundial de Fórmula 1. Como he señalado antes, tras una carrera bastante tumultuosa cumplió su sueño en 1976.

Un campeonato mundial incluyendo 10 victorias, 33 podios y 14 pole positions, pueden parecer unos logros insignificantes respecto a otros grandes como Michael Schumacher, que consiguió 7 campeonatos mundiales, pero hasta que apareció James Hunt, ningún otro piloto tuvo un potencial icónico tan grande. De hecho, la mayoría de seguidores de la Fórmula 1 de los años 70, sobre todo británicos, se aficionaron por éste.

Al igual que la muerte en Italia del brasileño Ayrton Senna conmovió al mundo y logró un espectacular ascenso de aficionados al automovilismo, sin James Hunt tampoco se hubiera producido este fenómeno. Y es que Hunt era un hombre muy peculiar. Su mono de competición estaba adornado con un parche con la inscripción sex, breakfast for champions (sexo, el desayuno de los campeones) y a menudo se presentaba a los actos oficiales en chancletas y acompañado de su perro.

En la actualidad, es completamente inimaginable que alguien con el espíritu de Hunt pueda triunfar o siquiera competir. Pero en los años 70 la Fórmula 1 era un deporte totalmente diferente al que conocemos en la actualidad. No era un escaparate comercial y publicitario en el que gana el que más dinero tiene para invertir.

La década de los setenta se caracterizó por ser la más excitante de la Fórmula 1. La profesionalidad aún quedaba lejana y los pilotos campaban a sus anchas por el paddock. Los intrépidos pilotos afrontaban las carreras como si fueran las últimas. Esto podía ocurrir, ya que en esta época los coches eran máquinas indomables y las medidas de seguridad totalmente deficientes. Por tanto, la muerte estaba aceptada como en los circos romanos. Formaba parte del entretenimiento.

James Hunt solía hacer declaraciones arrogantes pero tampoco escondía sus debilidades. El británico hacía declaraciones de este tipo, ‘tengo las pelotas más grandes que los demás’, mientras, una vez en el habitáculo del automóvil, sufría inmensos temblores y vomitaba antes de tomar la salida a causa de la ansiedad y de los efectos de las drogas en sus habituales resacas.

El británico nunca había sido un talento en la parrilla, pero pocos pudieron tener su determinación para afrontar la vida. Sus comienzos en el automovilismo fueron discretos y su estilo de conducción temeraria le producía numerosos accidentes bastante aparatosos y asiduos. Los resultados que cosechaba eran pobres y por ello los ingleses le llamaban Hunt the shunt –algo así como Hunt el descarriado.

Fuera de las críticas y de frustrarse, Hunt sabía perfectamente que para triunfar en el automovilismo no bastaba con tener agallas sino atraer importantes sumas de dinero. De hecho, fue de los primeros pilotos que consideró esta segunda propuesta como la más importante que el resto de los factores. Gracias a su estética y carácter, no tuvo ningún problema en conseguirlo.

A pesar de ello, nada de lo que posteriormente pasó hubiera sido posible sin la inestimable ayuda de Thomas Alexander Fermor-Hesketh. Éste era un Lord inglés a quien, al igual que a Hunt, le encantaba la velocidad y el hedonismo. Por este motivo, en 1972 fundó la escudería que llevaría su nombre, Hesketh Racing, para competir en el campeonato de Fórmula 3. A pesar de la mala fama de Hunt, el Lord le fichó para encabezar el proyecto.


‘En lo que a mí concierne, fue un visionario. Había intuido mis posibilidades reales y logró liberarme del peso moral de considerarme un destroza-máquinas, como me llamaban mis colegas. Me transportó a un mundo de fábula’, declaró Hunt sobre Hesketh. Y todo ello era cierto. Pero, probablemente, le faltó añadir que Hesketh lo escogió porque percibió en el carisma de Hunt el perfil más idóneo para encabezar la apoteosis viciosa y juerguista en la que se iba a transformar la escudería.

Cuando el aristócrata inglés decidió dar el salto a la Fórmula 1, bajo las declaraciones ‘puestos a hacer el idiota, mejor hacerlo a lo grande’, el campeonato no estaba preparado para lo que iba a suceder. A pesar del elitismo que despertaba el automovilismo, no dejaba de ser la lucha entre pilotos por conducir y de técnicos con el mono manchado de grasa por hacer un coche más veloz que el del resto.

En cambio, en la escudería de Hesketh había más chicas rubias que mecánicos. Como el propio Hunt apuntaló en una de sus entrevistas, ‘el equipo tenía dos divisiones; estaban los trabajadores, que se esforzaban al máximo por sacar el mejor coche; y luego estaban los amigos de Alexander, que conformaban el lado social del equipo. Eran un grupo de fiesteros entusiastas. Ahí donde hubiesen estado, siempre estaban dispuestos a tomarse el primer vodka a las diez de la mañana. Al fin y al cabo, las carreras eran en fin de semana. Habrían hecho lo mismo si estuvieran en Easton Neston –la casa de campo que poseía Lord Hesketh en Northamptonshire. Lo único que hicieron fue trasladar la fiesta a los circuitos. Tenían la costumbre de invitar a estrellas del rock al paddock y fueron los primeros en introducir la idea de vender merchandising del equipo’.

Por fin el día del debut en la Fórmula 1 llegó, concretamente en Montecarlo y la presentación del equipo no dejo indiferente a nadie. Hesketh y su equipo se presentaron en un lujoso Rolls-Royce, con cajas de champán y kilos de ostras y caviar iraní. Durante los tres años que aguantó el equipo –todo lo que dio de sí la fortuna del aristócrata– dieron más que hablar que el resto de equipos a pesar de ni siquiera conseguir el podio. Sus after-parties se hicieron objeto de las cámaras y siempre fueron foco de atención por todos.

Nunca ganaban pero los continuos fuera de tonos del equipo daban mucho de qué hablar, lo que generaría millones de dólares. Poco después, al comprobar el poder del dinero, la Fórmula 1 se convirtió en lo que sigue siendo hoy en día: un circo mediático. Hesketh Racing tuvo gran parte de culpa. Por ello, tanto Hunt como su jefe cambiaron la historia del automovilismo hasta nuestros días.

En los tres años de la escudería de Hesketh, todo el equipo se alimentó del vicio. Hunt se casó con la modelo Suzy Miller, aunque tras año y medio de un ficticio matrimonio, ésta le abandonó por otro célebre alcohólico, Richard Burton. Sea como fuere, Hunt no se hundió sino que dejó otra frase para el recuerdo: ‘Relájate Richard. Me has hecho un grandioso favor llevándote la cuenta de gastos más alarmante del país’.

Cuando a Thomas Alexander se le acabó el dinero y tuvo que renunciar a la Fórmula 1, Hunt estaba sólo, hasta que poco antes de empezar la temporada de 1976, el mítico piloto Emerson Fitipaldi abandonó McLaren. A pesar de la situación de la escudería, tardaron en decidirse por Hunt, ya que era ‘un personaje demasiado inestable’. Finalmente, la operación se llevó a cabo. ¿Por qué?

El dinero todo lo puede y la insistencia de John Hogan, responsable de marketing de Marlboro, por entonces principal patrocinador del equipo, llevó al fichaje más mediático de aquella época. La insistencia de Hogan no fue casual. Hunt tenía un enorme poderío en los medios de comunicación. Su melena rubia y su picaresca le hacían ser el hombre ideal para la publicidad.


En los años 70, los publicistas se fijaban más en un hombre triunfador y playboy que en alguien que diera ejemplo a futuras generaciones. Un hombre que podía levantarse después de una intensa noche de sexo y drogas y que encima ganara las carreras era una auténtica bendición tanto para Marlboro como para McLaren. La publicidad es ficción y, al fin y al cabo, Hunt representaba todo aquello que todo el mundo quería ser pero en realidad lo que nadie podía hacer.

Hunt, George Best y Barry Sheene, fueron los británicos que, bajo su fama de guapos, melenudos, viciosos y mujeriegos, transformaron el mundo del deporte. Se convirtieron en símbolos de una época y fueron los primeros deportistas en demostrar que los atletas también podían tener el estatus de estrellas del rock. Por aquel entonces, futbolistas, tenistas o motoristas tan sólo eran mencionados en las crónicas deportivas. Con Hunt y compañía, deporte y glamour ya no eran conceptos antagónicos. Y todo ello no ha dejado de cesar hasta el día de hoy, de hecho, cada día es más y más real.

A pesar de todo ello, ¿se imaginan a Fernando Alonso borracho antes de empezar un Gran Premio fumando mientras habla con Lewis Hamilton de las azafatas de la parrilla? El expiloto Sir Stirling Moss se mostraba irónico: ‘en vez de ir a perseguir chicas, como hacíamos en mis tiempos, ahora cuando acaba la carrera los pilotos le van a dar las gracias a Vodafone’. Es decir, el dinero es el que tiene el control y por tanto, los pilotos tienen unas directrices que cumplir. Deben aparentar ser modelos de comportamiento a seguir.

Pero aquí voy a plantear algo. Cuando la imagen intachable de un deportista se ve afectada en un abrir y cerrar de ojos porque le pillan infraganti metiéndose, por ejemplo, cocaína, en este punto, se produce un caos. Por ejemplo, Tiger Woods, la figura mediática-económica de Estados Unidos, al ficharlo en 1996 le apodaron como el ‘chico de oro’ por antonomasia del deporte global. En 2009, tras haberlo conseguido todo y con unos ingresos de 100 millones de dólares anuales, se descubrió su verdadera cara.

La lista de ‘el tigre’ de infidelidades era inacabable y sus fiestas de alcohol y póker en Las Vegas eran comunes. El escándalo fue mayúsculo en todo el mundo. Tuvo que retirarse temporalmente del deporte y tuvo que pedir perdón públicamente. A Hunt esto no le hubiera pasado porque lo hacía abiertamente a ojos de todo el mundo. Por tanto, yo no defiendo el consumo de drogas ni la vida que llevaba Hunt en los circuitos, pero sí que en los años 70, aunque los modelos de comportamiento no eran modélicos, no existía la hipocresía que hay ahora en todos los deportes.

Por tanto, el mundo del deporte, especialmente de la Fórmula 1, necesita a más Hunts y Raikkonens. Gente que rompa las reglas y huya de modelos prefabricados por la publicidad. Seguramente, muchos deportistas son personas ingeniosas e irónicas, pero sus patrocinadores no les dejan ser quienes en realidad son.

El corazón de James Hunt dejó de latir a los 45 años en Wimbledon, Londres.

miércoles, 2 de abril de 2014

EL SANTO GRIAL ESTÁ EN LEÓN



El cáliz más importante de la cristiandad, la copa de la que bebió Jesucristo en la Última Cena se encuentra en la ciudad de León. Así lo han confirmado numerosas investigaciones y documentos inéditos que han salido a la luz tras un profundo letargo. La que hasta ahora había sido la copa de Doña Urraca, famosa por sus piedras preciosas y su gran trabajo de orfebrería, es la reliquia de la cristiandad de la que se han hecho numerosas películas, de la que se han escrito múltiples libros y cómo no, reportajes de todo tipo. Por fin se sabe que el Santo Grial se encuentra en la Basílica de San Isidoro, uno de los monumentos románicos hispanos más importantes.

La muesca que prueba el descubrimiento fue arrancada con una gumía de doble filo por Bani-I-Aswad, el jefe de la expedición que llevó a León la copa de la Última Cena en 1055. Durante el viaje, el cáliz fue custodiado por un obispo de Yalaliqa (nombre que recibía el Reino de León en las fuentes islámicas). La documentación necesaria para el hallazgo se encuentra en dos pergaminos localizados en la biblioteca de la Universidad de Al-Azhar, en El Cairo (Egipto), la más emblemática de todo el Islam, fundada en el año 975 y convertida en un gran centro de conocimiento por el sultán Saladino.

La medievalista y cronista de León, Margarita Torres Sevilla, y el historiador de arte, José Miguel Ortega del Río, autores del libro Los reyes del Grial, que llegará a las librerías muy pronto, desvelan todo el entramado, sin embargo, han reconocido que ‘el puzle no queda definitivamente cerrado’, aunque se están jugando su ‘prestigio académico con el ensayo’ y, por tanto, todos estos datos son verídicos. El principal escollo es una ausencia de conocimiento de 400 años, ya que el primer testimonio escrito sobre el Santo Grial data de esta fecha. La fuente con mayor fiabilidad y más antigua conocida es el Breviarius A, una ‘guía’ de Jerusalén que describe la capilla de Cristo y del cáliz.


El Santo Grial permanece en Jerusalén hasta el siglo XI. En el año 1096, fecha de la primera Cruzada, el cáliz desaparece misteriosamente de la ciudad santa. En ese año la famosa reliquia llevaba 41 años ya en León, el cual fue recibido en 1055 por Fernando I el Magno. Se trataba de un regalo del emir de la taifa de Denia, a quien le convenía tener un buen trato con el que, en ese momento, era el monarca más importante y poderoso de la Hispania cristiana. El rey leonés llevó a cabo parte de la Reconquista y como reza en su tumba del Panteón Real: “Hizo tributarios suyos, con las armas, a todos los sarracenos de España”. Además, la copa no llegó sola, estuvo acompañada siempre de numerosas piezas de un valor hoy en día incalculable que se pueden contemplar en el Museo de la Basílica de San Isidoro de León.

Los manuscritos que se han encontrado en El Cairo son de vital importancia para el hallazgo. En ellos se cuenta que el emir de Denia fue el único de todo el Islam que acudió a la llamada desesperada del califa fatimí ante la terrible hambruna que azotó a Egipto en el año 447 de la Hégira (2 de abril de 1055). El rey de Denia, envió un cargamento de víveres y pidió a cambio ‘la copa que dicen los cristianos que es del Mesías’ para enviársela a ‘Ferdinand Kabir, emir de Liyyun’ (Fernando el Magno, rey de León).

Por último, concretamente en el primer documento, se encuentra el recorrido del preciado cáliz. La Copa de Cristo fue robada de Jerusalén por los califas fatimíes de Egipto para ser entregada a un rey taifa español, el emir de Denia. Un viaje de 5.000 kilómetros hasta llegar a León. Otra prueba fundamental es el cáliz en sí mismo. Por su trabajo de orfebrería y su decoración es coetánea a tiempos de Jesucristo, se trata de los llamados vasos de murrina utilizados frecuentemente por la nobleza. Por tanto, todas y cada una de las pruebas que existen hoy en día conceden a la copa de Doña Urraca una importancia superior, la gran reliquia del Santo Grial.

miércoles, 26 de marzo de 2014

EL ADIÓS A ADOLFO SUÁREZ



El primer presidente de la Transición española, Adolfo Suárez, ha muerto en Madrid a sus 81 años de edad tras once años en los que el Alzheimer le fue consumiendo la vida. La noticia no ha pillado a los españoles por sorpresa ya que, antes del fallecimiento, su hijo comunicó a los medios que ‘el desenlace era inminente y no superaría las 48 horas’. Asimismo, fue Fermín Urbiola, portavoz de la familia, quien anunció finalmente la muerte del expresidente del Gobierno.

Suárez consiguió, a través de una política que ya nadie practica en España, tender un puente sobre las aguas sucias y turbulentas de dos fracciones ideológicas que durante 40 años habían sido irreconciliables. S.M. el Rey, Juan Carlos I, destacó que ‘el ejemplo que nos deja (Suárez) es que juntos somos capaces de superar las dificultades’ ya que éste logró el paso de una dictadura a una democracia pluralista. Por tanto, fue el artífice del cambio y el maestro del diálogo y del consenso. Sin lugar a dudas, el mito de la Transición Española a la democracia.

Adolfo Suárez González nació en Cebreros (Ávila) el 25 de septiembre de 1932 en el seno de una familia acomodada y algo desestructurada. Su madre era hija de pequeños empresarios y su padre procurador de tribunales, amén de jugador y mujeriego. Cuando era pequeño se trasladó a Ávila aunque más tarde estudiaría Derecho en Salamanca. Debido a problemas familiares se trasladó a Madrid y se doctoró en la Universidad Complutense a pesar de no ser un gran estudiante. En el año 1969 fue designado como director de Radio Televisión Española, donde anteriormente ya había desempeñado cargos. En 1975, tras la muerte del dictador Francisco Franco, entró en el primer gabinete de Arias Navarro y, por sugerencia de Torcuato Fernández Miranda, fue nombrado Ministro Secretario General del Movimiento.

Antes de ser elegido ante las Cortes Españolas citó los versos de Antonio Machado, muerto en el exilio: Está el hoy abierto al mañana/mañana al infinito/Hombres de España/ni el pasado ha muerto/ni está el mañana ni el ayer escrito. Suárez supo apreciar el valor de la democracia y por ello, a pesar de su pasado falangista y de ser un perfecto desconocido para el pueblo español, consiguió, por encargo de Juan Carlos I, reunir a falangistas ‘conversos’ como él con el resto de ideólogos (socialdemócratas, liberales, comunistas y democristianos) para desmontar las estructuras franquistas.

El 15 de junio de 1977, por primera vez en España desde 1936, se celebraron elecciones generales libres. Adolfo Suárez fue el gran vencedor de las mismas y se aglutinó bajo las siglas UCD (Unión de Centro Democrático). Al año siguiente se aprobó la actual Constitución española y en 1979, Suárez volvió a ganar las elecciones generales. Sin embargo, esta etapa estuvo plagada de dificultades políticas, sociales y económicas. Así pues, en 1980, el PSOE (Partido Socialista Obrero Español) presentó una moción de censura que derrotó aún más la imagen de un Suárez abandonado por los propios miembros de su partido político.

Finalmente, el 29 de enero de 1981, casi un mes antes del golpe de estado de Antonio Tejero, optó por presentar su dimisión tanto como de presidente del Gobierno como de UCD. Suárez afirmó: ‘yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la Historia de España’. En 1981, S. M. el Rey le concedió el título de duque de Suárez en virtud a su papel en el proceso de democratización. Un año más tarde creó CDS (Centro Democrático y Social) con el que se presentó a las elecciones generales del 28 de octubre de 1982. Finalmente fue elegido como diputado por Madrid.

En el año 1996, Suárez obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia por su extraordinaria labor en la Transición Española a la democracia. Años más tarde, en 2005, su hijo Adolfo hizo público en un programa de Radio Televisión Española que el expresidente padecía la enfermedad del Alzheimer desde hacía dos años, con lo que ni recordaba haber sido presidente del Gobierno. Los últimos once años de Adolfo Suárez representaron el normal reflejo de una de las peores enfermedades que puede haber.


La última aparición pública de Suárez se recoge en esta fotografía. Fue el último encuentro con el Rey en vida. Esta imagen es muy significativa. El abrazo de Juan Carlos I, es el abrazo de todos los españoles en la marcha a la eternidad del primer presidente democrático tras la dictadura franquista que tanto daño y atrasos generó en España. La historia de esta instantánea es bien conocida, la hizo su hijo Adolfo Suárez Illana, que no quiso sacarle de frente. El Alzheimer ya le había robado la memoria y ya no sabía que el Rey acababa de imponerle el Collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro, la máxima condecoración que puede otorgar la Corona.

Así pues, España está de estricto luto por la pérdida de un político al que quizá en su momento le faltó apoyo pero al que hoy en día se considera como pieza clave del proceso democrático de este país. Todos los medios de comunicación se han volcado, no hay espacios suficientes para hablar de otras cosas. Todos los españoles, en su último paseo por Madrid, salieron a la calle para homenajearlo. Las lágrimas de la gente por la pérdida de Adolfo Suárez, reflejan las lágrimas de alegría cuando este hombre incorporó a toda la nación en la libertad.

“Pertenezco por convicción y talante a una mayoría de ciudadanos que desean hablar un lenguaje moderado, de concordia y conciliación. Agradeceré que busquen siempre las cosas que les unen y dialoguen con serenidad y espíritu de justicia sobre aquéllas que les separan”.

jueves, 13 de marzo de 2014

20 AÑOS SIN COBAIN




El próximo 8 de abril se cumplirán 20 años del hallazgo del cuerpo sin vida de Kurt Cobain. Cuando hallaron el cadáver del maestro del grunge también encontraron una nota de despedida dirigida a su mujer, Courtney Love, y a su hija de por entonces año y medio, Frances Bean. Ésta terminaba con un verso del tema de Neil Young ‘Hey Hey, My My (Into the Black). El músico norteamericano se ciñó al mensaje de esta canción hasta terminar con su corta vida y, por ende, con sus gloriosos cinco años de carrera musical.

En estos productivos cinco años, Cobain convirtió a Nirvana en el último grupo musical de impacto sociocultural a nivel internacional y, a pesar de su muerte en 1994, Kurt sigue estando presente en los corazones de millones de fans de todo el mundo.

“Lo tengo todo, todo. Y estoy agradecido, pero desde los siete años odio a todos los humanos en general... Sólo porque a la gente le resulta fácil relacionarse y tener empatía. Sólo porque amo y compadezco demasiado a la gente. Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo y ardiente por vuestras cartas y vuestro interés durante los últimos años. Soy una criatura voluble y errática. Se me ha acabado la pasión y, os recuerdo, es mejor arder que apagarse lentamente”.

Estas palabras definen a un hombre que vivió mucho en poco tiempo. Probablemente en su cabeza no residía un concepto de la vida que por extensión global se considera normal. Quizá por ello se convirtió en mito. Quizá por ello, 20 años después de su fallecimiento, su música e influencia sigue estando vigente. Las generaciones viven de sucesos y personas relevantes que con su inspiración marcan a una sociedad. La muerte de la estrella del grunge es uno de los momentos con los que finaliza una etapa de la historia, como el asesinato de John Lennon o el de JFK.

La repercusión de su suicidio fue tal que muchas personas fueron y son escépticas a este suceso. Por ejemplo, el detective Tom Grant hablaba de asesinato. Existen muchas teorías conspiratorias que ni mucho menos se pueden descartar. La más sonada sin duda es la relacionada con su mujer, a la que numerosas fuentes achacan la culpa de su muerte. Pero, hasta la fecha, según las fuentes Kurt se suicidó con una escopeta.

Sea como fuere, los últimos meses de la vida de Cobain estuvieron marcados por dos sentimientos: soledad y evasión. Las drogas hicieron el resto. ¿Por qué todos los grandes músicos acaban metidos hasta el cuello de estupefacientes? El caso es que un día como hoy de 1994, el cerebro de Kurt estaría volando en un mundo ajeno sin recuperar la escandalosa sobredosis que sufrió en Roma el 4 de marzo. El rohypnol y el alcohol fueron sus últimos compañeros de viaje. Courtney siempre explicó que la sobredosis de Roma fue un intento de suicidio más, de hecho, el comportamiento del cantante de sus últimos meses estaba centrado en quitarse la vida y eso es lo que su mujer siempre declaró.

El último concierto de Nirvana, el 1 de marzo de 1994 en Múnich, es recordado no solamente por ser el último sino porque se acabó mucho antes de lo previsto a causa del agotamiento mental y físico de su líder. En los conciertos de Madrid y Barcelona del 8 y 9 de febrero respectivamente ya se contagiaba entre los presentes una nostalgia de pensamientos confusos en torno a una cuestión: ¿cuánto le quedará de vida?

En la película ‘Last Days’ (2005), el cineasta estadounidense Gus Van Sant intentó plasmar los últimos días de la estrella, si lo consiguió depende de cada crítico. Lo que está claro y, a pesar de que el protagonista se llamara Blake y que las canciones que tocaba no eran las del grupo, se recreó perfectamente el ambiente que rodeó a Cobain, esto es, un completo aislamiento en una mansión visitada tan sólo por el niñero de su hija, ‘Cali’ DeWitt y Rene Navarette con quien compartía viajes tóxicos de heroína.

Heroína, sí, entre otras muchas sustancias nocivas, sirve hoy en día para comprender el porqué de Nirvana y, generalizando, lo que es el grunge. El propio Kurt comentó en varias ocasiones que consumía todos los días y que había comenzado su coqueteo con las drogas cuando se veía indispuesto del estómago. La escabrosa infancia que el músico sufrió, con el divorcio de sus padres y la vida inusual de éstos cuando apenas tenía siete años inició claramente su particular camino hacia la perdición. Su pensamiento estaba enfocado al aislamiento del mundo y de la gente en general y así, algún día de principios de abril escribió su nota de despedida. Antes de su firma escribió: “PAZ, AMOR Y EMPATÍA” y a continuación se despidió de su mujer y de su hija: “Frances y Courtney, estaré en vuestro altar. Por favor, Courtney, sigue adelante. Por Frances, por su vida, que será mucho más feliz sin mí. ¡Os quiero! ¡Os quiero!”.

Cuando terminó de escribir estas palabras, agarró una escopeta y se disparó.Tras el suceso, las noticias variaban de un día a otro y no se hablaba de otra cosa. Los homenajes se hicieron multitudinarios y es por ello por lo que hoy, con artículos como este, se sigue homenajeando al gran Kurt Cobain.

jueves, 30 de enero de 2014

LAS ALCANTARILLAS ASESINAS DE BOGOTÁ



El comienzo de año no ha sido precisamente de colores para la familia Galindo Martínez. Anyelen, la niña de la casa, cayó la semana pasada en una alcantarilla del sur de Bogotá. Tenía cuatro años. La pequeña fue encontrada muerta tras 18 horas de búsqueda por el río Tunjuelito, hasta donde las aguas fecales la habían trasladado. Los esfuerzos de los buzos profesionales del equipo de bomberos y un sofisticado robot de la empresa de aguas del distrito no sirvieron para nada. Anyelen, caminaba de la mano de su padre cuando se produjo el accidente, la alcantarilla estaba tan sólo cubierta de hierba.

Pero ni muchísimo menos es el único caso. La misma tragedia se ha repetido en varias ocasiones. Así, por ejemplo, la familia de Michel Dayana Barrera, vio cómo fallecía su niña de dos años tras caer por otra alcantarilla sin tapa. Un descuido de su abuela, propició el fatal encuentro de la pequeña con el hoyo cuando estaba persiguiendo a una paloma. El trabajo de la policía y los bomberos no fue suficiente. Según los medios colombianos, la pequeña Michel cayó a una profundidad de nueve metros, fue arrastrada por la respectivas aguas fecales y encontrada sin vida pasadas dos horas del accidente.

Estos casos han encendido todas las alarmas en Colombia y hasta el vicepresidente, Angelino Garzón, comparó el peligro que representan las alcantarillas sin tapas como las minas antipersona que utilizan las guerrillas del país sudamericano. “Tener alcantarillas sin tapas es como tener calles en las ciudades con minas antipersonal o de la muerte”, aseguró el mandatario en su cuenta de Twitter.

El continuo robo de tapas de alcantarilla no es una acción nueva en Bogotá. Hace cinco años el material del que se constituían era cemento reforzado, el cual tenía una lucrosa salida en el mercado negro. Por tanto, el Gobierno remplazó las tapas por otras compuestas de polímeros libres de hierro para que no resultasen valiosas para los ladrones. A pesar de ello, los hurtos, que han disminuido notablemente desde el 2006 según la Empresa de Acueducto, siguen ocurriendo y provocando que las alcantarillas se transformen de trampas asesinas.

El Gobierno ha tomado una nueva medida para reemplazar todas las tapas de hierro por plásticos reforzados, así como introducir un sistema llamado Agua Inteligente –utilizado ya en Reino Unido- que permite identificar las tapas sustraídas y a los ladrones. Los vagabundos, adictos al bazuco –pasta de coca- o los delincuentes de poca monta son los que suelen dedicarse a este tipo de hurtos. El material vendido en el mercado negro adquiere un valor irrisorio que no supera los 10.000 pesos colombianos, es decir, seis libras. Los compradores funden el material y lo comercializan en otras zonas del país, con más que jugosas ganancias.

En Bogotá existen 210 puntos con alcantarillas, de las que el 15% conectan con grandes tuberías. La mayoría de ellas están sin tapa y de ahí el gran peligro que suponen para los transeúntes despistados como Anyelen y Michel, las pequeñas que murieron ahogadas.

lunes, 13 de enero de 2014

LOS JÓVENES ESPAÑOLES NO ESPERAN NADA DE NADIE

El futuro negro, el presente también. La situación de los jóvenes españoles es tan precaria que la mitad aceptaría cualquier tipo de trabajo en España o en el extranjero. El elevado porcentaje de paro (57,5% según el último Eurostat) junto con la frustración por falta de garantías de encontrar un empleo está llevando al colectivo a tomar decisiones desesperadas. De hecho, casi todos los encuestados no tendrían problema en abandonar a sus familias y trasladarse a otra ciudad o país.

Esta desesperanza se refleja claramente en que el 53% considera que su situación actual es peor aún de lo esperado y en que el 76% piensa que seguirá igual o retrocederá más. El estudio Crisis y contrato social. Los jóvenes en la sociedad del futuro realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud  y promovido por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) muestra un resultado catastrófico para la juventud española y, por tanto, para el futuro de España. En el estudio han participado 1.000 jóvenes entre 18 y 24 años y fue presentado la semana pasada.

El pesimismo o realismo, según cada opinión, tiene que ver principalmente por la falta de trabajo y las pocas expectativas reales que existen de encontrarlo. Entre los que tienen trabajo, el 37,4% cree que en un año lo perderá y la inmensa mayoría de parados (71%) ve poco o nada probable encontrar un empleo en doce meses. Además, el estudio refleja la existencia de una tremenda brecha social que con la crisis económica cada día aumenta más. Esta brecha se puede resumir con la palabra enchufismo y se explica con los siguientes porcentajes: los jóvenes de clases sociales bajas y media asume el 46,4% de paro frente al 5,2% de las clases más altas.

¿Responsables? El 70,9% (cada porcentaje sobre 100 puntos) señala directamente como máximos culpables al Gobierno y los partidos políticos (sin exceptuar a ninguno) mientras que el 50,7% culpa a los empresarios y banqueros, el 39,3% a la situación económica mundial y española, el 19,6% a la sociedad en general y sólo el 5,1% a los propios jóvenes que ‘no hacen nada por buscar trabajo’.

Los contratos temporales (56,7%) o la alarmante ausencia de contratos (17,1%) tampoco ayudan a adoptar una visión positivista de la situación. El 61,7% se ha ido al extranjero o está dispuesto a irse y un 84,9% se resigna a trabajar en cualquier oficio, aunque no tenga nada que ver con la formación de cada quién. “Antes el trabajo se valoraba por lo que daba, ahora se valora en sí mismo”, asegura Eusebio Megías, director técnico de la FAD.

Por último, hay que destacar que hay que trabajar para vivir. Sin embargo, se vive para trabajar y, por ejemplo, el 59,2% señala como muy difícil poder comprar o alquilar una vivienda y el 49,5% ve como imposible formar una familia. Con estos escalofriantes porcentajes ¿qué medidas se han de tomar? El Gobierno no ofrece ninguna y son los únicos que pueden cambiar las cosas, aunque sólo les interesen los votos. Hasta entonces, los que estén en el extranjero que permanezcan allí y los que no estén, que se animen a irse. Total, esto se ha hecho toda la vida y tan pronto como hay épocas en las que existe la inmigración, también hay otras donde predomina la emigración. Ésta última es en la que a los actuales jóvenes españoles nos ha tocado vivir.

BAJO EL UMBRAL DE LA POBREZA

En la ciudad de León (España) aparecía muerto un indigente de 63 años. Era un hombre conocido, no frecuentaba demasiado los centros de asistencia social y habitualmente dormía en Ordoño II (calle principal de la ciudad). No tenía nada que perder, a excepción de la vida, y amaneció sin ella en una fría mañana de invierno.

En España hay nueve millones de ciudadanos que viven bajo el umbral de la pobreza, es decir, un 28% de la población. Un país desarrollado e integrado en la ‘gran’ Unión Europea que tiene a más de tres millones de personas cobrando 307 euros mensuales que apenas les da para comer. Miles de ciudadanos deambulan por las calles para sobrevivir y Cáritas, bancos de alimentos y demás oenegés no dan abasto para atender a tanta gente.

Por tanto, no son sólo los parados, que desde siempre han estado ahí, ni tampoco los desahuciados por el impago de las hipotecas, son todas aquellas personas que se mueren de hambre, mientras que los ricos se hacen más ricos y la indigencia bate récords. Los políticos y la gente acomodada miran hacia otro lado, pero no se dan cuenta que es un problema que también les concierne. ¿Qué España es esta en la que se vive de lujo o se muere de miseria en un portal?

viernes, 10 de enero de 2014

HITCHCOCK TRAUMATIZADO



Un documental inédito de Alfred Hitchcock sobre los campos de concentración nazis, ha sido rescatado tras años de postergación y será proyectado al final de este año tras su respectiva restauración por parte del Imperial War Museum, según ha informado el diario matutino The Independent.

El legendario cineasta británico rodó dicho documental en 1945 tras la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial gracias a su amigo Sidney Bernstein, quien le suplicó ayuda para denunciar a través de un filme todas las atrocidades cometidas por los alemanes en el periodo bélico (1939-1945).

Según The Independent, el contenido del documental cuyas imágenes fueron filmadas por operadores de cámara de la Unidad de Cine del Ejército Británico, mientras las tropas aliadas liberaban a los judíos que por suerte seguían vivos tras la masacre, traumatizaron al mismísimo ‘maestro del suspense’ y por ello permaneció alejado de los estudios Pinewood durante más de una semana.

Así pues, un comisario del Departamento de Investigación del Imperial War Museum, Toby Haggith, afirmó que “el documental quedó suprimido por la cambiante situación política, particularmente para los británicos”.

Además, el comisario explicó para The Independent que “cuando descubrieron los campos de concentración, estadounidenses y británicos tuvieron prisa por divulgar una grabación que mostrara los campos e hiciera que los alemanes aceptaran su responsabilidad por las atrocidades que había en ellos”.

Al horror causado en el propio Hitchcock hay que sumarle el deseo aliado de no irritar a una Alemania hundida en la miseria, derrotada sin precedentes por segunda vez y por ser los responsables del Holocausto, para explicar la postergación de cinco de seis rollos de película grabados que por diferentes motivos acabaron en los archivos del propio museo.

En la década de 1980, los rollos fueron descubiertos por un investigador norteamericano y, por ello, una versión incompleta de la cinta fue proyectada en el famoso Festival de Berlín de 1984 para que fuera editada y publicada, un año después, en Estados Unidos bajo el título Memoria de los campos, con una pésima calidad y sin incluir el último rollo cinematográfico.

Por tanto, a finales de este año todo el mundo podrá disfrutar del filme restaurado y completo en el museo londinense, gracias a la tecnología digital, tal y como Bernstein, sus colaboradores y el propio Hitchcock pretendían en su momento. La decisión final de resucitar de un modo u otro el documental probablemente generará un debate, ya que las imágenes incluidas son verdaderamente sobrecogedoras y, en el caso de Belsen-Berger, muy impactantes y macabras.

Por último, el comisario del museo también aclaró que “el documental no sólo trata de la muerte, sino que muestra también imágenes de reconstrucción y reconciliación” y además elogió a los cámaras por su “brillantez” y “originalidad”.